EULOGY
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Panegírico
Tenía mucho que decir.
Tenía mucha nada que decir.
Le echaremos de menos.
Nos vemos!
Que te vaya bien.
Nos dijiste cómo no estabas asustado por morir.
Bien, nos vemos!
No llores.
Ni te deprimas demasiado.
No todos los mártires ven divinidad.
Pero por lo menos lo intentaste.
Situado sobre la muchedumbre,
tenía una voz firme y fuerte.
Le echaremos de menos.
Vociferando y señalando
a todo menos a su corazón.
Le echaremos de menos.
No hay forma de volver atrás.
Lo que fue que me habías dicho (¿)
que me preocupo del todo.
Tan fuerte.
Seguro que puedes gritar.
Opinaste sobre todas las pequeñas cosas
y tan fuerte.
Situado sobre la muchedumbre,
tenía una voz firme y fuerte y yo
tragaba su fachada porque soy tan
ambicioso como para identificarme con
Alguien encima de la tierra,
Alguien que parecía sentir lo mismo,
Alguien preparado para guiar el camino, con
Alguien que moriría por mí.
¿Lo harías? ¿Lo harías ahora?
¿Morirías por mí?
No me mientas, joder.
No cruces la líena.
No me mientas, joder.
Todo este tiempo aseguraste que morirías por mí.
¿Por qué estás sorprendido, entonces, de oir tu propio panegírico?
Tenías mucho que decir.
Tenías mucha nada para decir.
Cae.
Bájate de tu jodida cruz.
Necesitamos ese jodido espacio para clavar al próximo mártir tonto.
Para subir tienes que morir.
Tienes que ser crucificado.
Por tus pecados y tus mentiras. (sic)
Adiós...